SIN PALABRAS, PERO CON MUCHO DOLOR

Ayer amanecimos en una gran tragedia. Tres policías nacionales y un estudiante de intercambio habían sido tragados por el mar. Al parecer, este estudiante junto con otro, era un reincidente en sus baños nocturnos en la playa del Orzán para terminar sus largas noches de botellones. Pero ayer necesitaron ayuda para salir, y los tres Policías Nacionales lograron sacar a uno de ellos, pero perdieron su vida al intentar rescatar al otro.
Hoy se publican ya las fotos y las identidades de estos tres héroes, de los eslovacos no quiero hablar, me van a perdonar, pero no es políticamente correcto lo que pienso de ellos.
Personalmente no conozco a los fallecidos, pero he tenido la suerte durante muchos años de hacer muchos servicios preventivos colaborando tanto con la Policía Nacional como con la local, y cuando conoces las realidades de profesiones tan duras desde dentro, no puedes evitar indignarte ante lo sucedido.

La vida es así de injusta. Ahora se habla de falta de medios en las patrullas de la Policía, lo sé , no lo discuto, también se comenta que la playa no estaba señalizada correctamente para que la gente sepa que no se pueden bañar, que si no había flotadores con cuerdas.... y ahora todo eso da igual, no es lo importante, no podemos ponerle puertas al mar....

Ayer, si la suerte estuviese de parte de estos tres Policías estaríamos hablando de tres héroes, pero no fue así, y no fueron imprudentes, no, creyeron en sus posibilidades y en su deber de servir a la ciudadanía.
Mientras estamos enterrando a un hombre al que ya le han entregado la medalla de oro al mérito policial, y buscamos a otros dos. Ojalá la medalla la hubiesen podido recibir ellos con el uniforme de gala, pero ya no puede ser debido a la imprudencia de dos alumnos borrachos.
Al mar no le podemos poner puertas, pero al botellón y a los locales de ocio sí, así que, reflexionemos sobre todo lo ocurrido, pero no sobre si los policías fueron imprudentes o no, sobre la realidad que está sucediendo noche tras noche en nuestras calles, y esa no hace falta que nos la cuenten los compañeros de los fallecidos, esa se pone de manifiesto en sucesos como estos.

No sirve de nada ya, pero mucho ánimo a las familias de los fallecidos.